Siete jardines, que suman un total de 15.000 metros cuadrados, rodean la villa de Son Doblons, cada uno de los cuales gira entorno a un punto de agua, ya sea una fuente de estilo árabe, un sistema de estanques en cascada, una fuente cantarina o la piscina. Los diferentes estanques de agua están repletos de nenúfares y rodeados de rosales y agapantos. Caminos empedrados y pérgolas de buganvilias y jazmines unen los diferentes espacios entre olivos, granados, encinas, almeces y cipreses. Desde las terrazas y los porches exteriores se percibe el aroma de la vegetación mediterránea, el sonido constante del agua y la presencia de perdices, tórtolas, abubillas y otros animales autóctonos que acuden a beber. El ambiente es realmente bucólico al atardecer. La piscina situada en pleno jardín es amplia y al mismo tiempo íntima. En sus aguas se reflejan los colores de las flores de las buganvilias, los jazmines y las paredes de piedra seca. Un oreado porche con sofás permite descansar y disfrutar de la atmósfera de Son Doblons en los días más calurosos del verano. Un espacioso solarium con hamacas fascinará a los amantes del sol. El jardín culmina en una gran era, que fue usada en el pasado para desgranar el trigo. Junto a ella, en pleno jardín, se extiende una amplia explanada empedrada y cubierta de olivos que es el escenario perfecto para las celebraciones de más alto nivel.